martes, 22 de noviembre de 2011

No es un hobby

Son dos. Encapuchados de negro, con máscaras, a toda velocidad, ocultos por una niebla densa que no permite ver a más de dos metros de distancia en la oscuridad de la noche. Miran a derecha e izquierda y sin mediar palabra sacan sus armas con la prisa de quien su futuro depende de ello. Las agitan frenéticamente. Empieza la acción.
Dibujan con líneas directas, descaradas, con la contundencia de quien no tiene tiempo para dudar. Poco después paran para observar la pared, se miran uno al otro y se marchan en silencio con la misma rapidez con la que han llegado.

Su obra será juzgada por la mañana.

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