Estaba en mitad de la clase con los niños cuando dieron unos golpecitos en la puerta del aula y entró un niño de primero con un sobre en la mano:
-“Señorita, Don Francisco me ha dado esto para que se lo dé a usted.”
Cogí el sobre procedente del profesor de la clase de enfrente ante la atenta mirada de todos mis alumnos. Dentro había una nota. La leí en silencio.
“ ¿A QUE PARECE UN ARENQUE?”
Miré al niño mensajero y le di las gracias tapándome la boca para no estallar de la risa.
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