“Y aquí, queridos niños, es donde traemos a los conductores que han tenido un accidente para hacerles un análisis de sangre. Algunos se resisten, así que los atamos de pies y manos a la camilla con esas cuerdas que veis ahí antes de clavarles la aguja. Como veis, las ventanas son muy pequeñas y no se pueden abrir desde dentro para que no se puedan escapar. ¿Estarías vosotros cómodos aquí, niños? No, ¿verdad? Detrás de esa puerta hay un lavabo pero está cerrado para que sólo se pueda utilizar si hay un policía delante. Bueno, y ahora tenéis que estar muy calladitos, que vamos a pasar a una de las celdas de castigo preventivo que tenemos aquí en la comisaría. Muy bien, pasad. ¿Qué os parece? En vuestra habitación seguramente tenéis un colchón y unas sábanas muy cómodas, pero aquí no tenemos nada de eso. Mirad en esa esquina, arriba. ¿Sabéis qué es eso blanco? Efectivamente, es una cámara de vídeo. Quien está en esta celda es observado constantemente. No hay mesa ni silla, y la ventana es la que os he señalado antes de entrar, cuando estábamos fuera. Es tan pequeña que no podría escapar una persona, aunque fuese pequeñita como vosotros. Sí, está bastante oscuro aquí dentro. ¿El baño? Os lo enseño ahora. Está fuera de la celda, así que el detenido sólo puede ir si viene un policía, le abre la puerta y lo acompaña. Mirad, ¿qué creéis que es este botón? No, no es para la cisterna. La cisterna sólo la puede pulsar un policía desde este botón del pasillo, porque a veces los detenidos esconden algunas cosas que no quieren que la policía encuentre y las tiran por el retrete, pero como no pueden tirar de la cadena al final las encontramos. Ese botón, en cambio, es para avisar cuando se ha terminado porque la puerta sólo se abre y se cierra desde fuera. ¿Alguna pregunta, niños?”
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