
Las olas llegan con fuerza a la costa. El sol se ha puesto lentamente y mi piel quemada empieza a enfriarse. Es una sensación extraña, ha sido un día tranquilo pero la soledad me abruma. Entre las palmeras empiezan a encenderse los primeros farolillos y pronto reinará la oscuridad en la arena mientras la luna deja sus destellos en el agua. Debería irme ya si no quiero ducharme a ciegas en el grifo comunitario que hay junto al cuchitril sin luz que tengo por habitación. Camino descalza lentamente entre las rocas temiendo no encontrar el camino. Consigo llegar casi por arte de magia. Encuentro el jabón a duras penas. Ya no veo nada y el agua empieza a empaparme entre las sombras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario